


Empezó a probar el periodismo independiente para probarse a sí mismo. Esto ocurrió con en un viaje a Jerusalén en tiempos de conflicto entre el estado Israelí y Palestina, viaje que él mismo pagó motivado por su gusto e interés por el periodismo.
La metodología que sigue comienza por la observación de los lugares y la identificación de conflictos, prever situaciones y adelantarse los hechos para poder hacer la foto o evitar arriesgarse y entender la situación en conflictos de gran escala.
José Manuel dice que no es fácil romper la proximidad con los sujetos y que siempre hay dificultades para hacer las fotos, pero “hay que jugártela para llegar”.
Dice también que los conflictos son oportunidades para hacer grandes fotos e informar, aunque hay que canalizar los miedos y emociones y mantener la técnica para lograrlo, además de utilizar la memoria corporal en situaciones extremas. La forma estética es algo que no debe descuidarse nunca.
Aprecia el periodismo independiente por la libertad, ya que piensa que al trabajar para una agencia se interrumpe la oportunidad de reflejar y desarrollar un discurso propio a partir de la fotografía.
Algo que disfruta es hacer fotos de niños, porque representan la inocencia que aún queda, a pesar de la situación en que puedan encontrarse, y siempre están dispuestos a posar para la cámara con una sonrisa.
Las fotografías de José Manuel reflejan mucho de las situaciones, pues es notable el control del miedo que tiene, lo cual lo lleva a tomar fotografías únicas y con un discurso más complejo que va más allá de documentar un hecho, dándole una interpretación diferente.
Como público me gusta saber que él no busca estar en el nivel básico, no quiere tomar la misma foto que otros veinte periodistas, sino realmente hacer un esfuerzo por mostrar otras caras de la realidad, y eso se aprecia, ya que brinda información extra.